"Me marcharé, Señor, alegre o triste;
mas resignado, cuando al fin me hieras.
Si vine al mundo porque tú quisiste,
¿no he de partir sumiso cuando quieras?
Un torcedor tan sólo me acongoja
y es haber preguntado el pensamiento
sus porqués a la Vida...¡Mas la hoja
quiere saber dónde la lleva el viento!
Hoy, empero, ya no pregunto nada:
cerré los ojos, y mientras el plazo
llega en que termine la jornada,
mi inquietud se adormece en la almohada
de la resignación, ¡en tu regazo!"
mas resignado, cuando al fin me hieras.
Si vine al mundo porque tú quisiste,
¿no he de partir sumiso cuando quieras?
Un torcedor tan sólo me acongoja
y es haber preguntado el pensamiento
sus porqués a la Vida...¡Mas la hoja
quiere saber dónde la lleva el viento!
Hoy, empero, ya no pregunto nada:
cerré los ojos, y mientras el plazo
llega en que termine la jornada,
mi inquietud se adormece en la almohada
de la resignación, ¡en tu regazo!"